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miércoles, 11 de agosto de 2010

Correr después de una cirugía de hernia discal lumbar


"La intención focalizada es la atención que no se aparta de su propósito. Tenerla significa mantener nuesra atención en el resultado que perseguimos, con un propósito tan inflexible que impida completamente que cualquier obstáculo impida o disipe la concentración de nuestra atención".
Deepak Chopra
Si usted está leyendo esta entrada por que se encuentra en la misma situación en la que yo estuve, ahí va mi primer y el más importante de los consejos: paciencia. Podría pensarse que para los que corremos es muy dificil tomarnos las cosas con calma, pero si algo he aprendido del estilo de vida de los maratonistas, es que aun cuando todo el mundo cree que este es un deporte de piernas y músculos, en realidad nuestra mayor virtud es la constancia, la concentración, la disciplina… asi que pedir paciencia no debería ser para echarse a morir!

Lo que pasa es que si bien es cierto todos hemos tenido lesiones inherentes a meternos en este mundo del running (desde las ampollas hasta las tetillas sangrando), pues hablar de una hernia discal no es cualquier cosa.

Según la Sociedad española de Neurocirugía – SENEC-, una hernia discal lumbar “es resultado de la degeneración y pérdida de las propiedades elásticas del disco intervertebral” Para ponerlo más claro, es cuando un disco (los cojines que separan la vértebras de la columna) cede, pierde su elasticidad y ocasionalmente (como en mi caso) se fragmentan.

Además de doler mucho, el problema es que la hernia puede llegar a generar una compresión de la médula espinal, provocando además de síntomas como dolor lumbar ocasional, una irradiación de ese dolor a las piernas y en mi caso, sensación de “adormecimiento” de la pierna derecha, especialmente en el pie y el dedo gordo y el de al lado.

La mayoría de hernias se tratan con terapias de calor y frio y reposo, pero ocasionalmente vuelven los dolores.
Yo tuve una hernia discal durante 6 años (2004)… pero no lo sabía.

Siempre pensé que jugando futbol, había tenido un desagarro lumbar y por eso después de un entrenamiento exigente o cuando corría y al final no sacaba tiempo para los estiramientos; sentía un dolor que me irradiaba por la pierna derecha y me exigía tomarme un diclofenaco.

Hasta que un dia a principios de agosto del 2009, de una manera muy absurda vale decirlo, estando mal sentado, estornudé como Dios manda y… se me acabó de romper mi disco vencido.
Fue entre la L4-L5. Inicialmente el dolor me paralizó y me envió a la casa 3 días, pero como yo ya “sabía” de mi desgarro años atrás, el tema no me tenía mu preocupado. Después de una inyección de Voltarén el dolo fue cediendo, pero había algo que no estaba bien. Mi pierna derecha cada vez perdía más fuerza y me quedé con una sensación eterna, del hormigueo que aparece cuando una extremidad “se está despertando” después de estar en una misma posición por mucho tiempo.

Hablé con mi ortopedista. Se preocupó. Nunca es bueno ver a un médico preocupado, pero fue muy honesto y me dijo lo que podía estar pasando. Me explicó lo de la comprensión del disco a la médula, pero como hasta ese momento solo me había hecho una radiografía, era difícil establecer que tan aplastado estaba el disco.

Me pidió que continuara con el reposo y que dos días más tarde me hiciera una resonancia magnética para terminar el diagnóstico.

No aguanté ni 24 horas. El dolor parecía controlado, pero ver que tu pierna no responde es una sensación que genera un desespero muy grande como para quedarse convaleciente.

Conseguí que me realizaran la resonancia de urgencia, la llevé donde mi médico quien me confirmó le evidente: estaba muy mal y requería que un neurocirujano me viera inmediatamente. El estornudo había sido un martes en la mañana y el jueves a las 6:00 pm buscaba yo por toda la ciudad un neurocirujano nocturno que pudiera ver mi resonancia. Ahora que hago memoria de esto, pienso en que “Dios sabe como hace sus cosas”… era jueves víspera de un festivo nacional (7 de agosto) y la mayoría de especialistas ya habían partido para sus casas, para luego salir de viaje aprovechando el puente.

Pero dio la “casualidad” que uno de los más duros en neurocirugía en Colombia, el Dr Enrique Osorio, no tenía pensado salir de puente. Di con él a través de varias referencias telefónicas y me dijo: -traiga pues su resonancia a ver que es la vaina-.

Alli llegó Mary y le contamos todo lo que había pasado. Desde el mentiroso desgarro de hacía 6 años, hasta la llegada cojeando a su consultorio, pasando obviamente por el estornudo.

Miró la resonancia. Realizó un par de llamadas. Me mandó a quitarme la ropa y mientras yo hacía esto a unos metros de su escritorio, le decía algo a Mary. Llegó al vestier donde yo estaba, me realizó una pequeña prueba de reflejos y cuando me pidió caminar en puntas de talones… no pude hacerlo. Ni un paso, ni medio paso.

Antes de que me derrumbara emocionalmente, el doc actúo rápido: nos avisó, no nos preguntó ni consultó, nos avisó que ya había separado la sala de cirugía de la Clínica Reina Sofía al norte de Bogotá. A las 7:00 am debíamos presentarnos con el anestesiólogo. A las 10:00 am me operaría. Me dijo: -usted si es muy de buenas, que no salí de puente no? Si nos demoramos mas tiempo de pronto no puede volver a mover su piececito-

En medio del desconcierto, pensé que si… que era muy de buenas. Di con el que era, me generó confianza y ahora todo lo dejaba en las manos de él y las de Dios por supuesto.
Al salir le pregunte a la Mary: -que te decía mientras yo me cambiaba?
-ese man debe tener un dolor ni el hp…- me respondió.

En realidad ya no dolía tanto la espalda o la pierna. Me dolía el alma. Llevaba 7 meses preparando la Maratón de Chicago en octubre. Mas de 600 km de entrenamiento, inscripción lista desde febrero, pasajes comprados, hotel reservado… todo se venía abajo.

Hasta ese día mi único propósito era correr 42k en menos de 4 horas… pero ahora el reto era caminar en talones y empecé a mentalizarme que era un propósito igual de importante.

La cirugía


Vuelvo y cito a la SENEC: “La intervención quirúrgica de la hernia discal lumbar se conoce genéricamente como “discectomía” y requiere una serie de estudios preoperatorios (Rx de tórax, ECG, estudios analíticos sanguíneos). Se realiza bajo anestesia general. Consiste en la extracción del disco degenerado (o sus fragmentos) y liberación de las estructuras nerviosas comprimidas. Se aborda por vía posterior mediante una incisión cutánea de pocos centímetros en la zona lumbar”.

Les tengo el video en youtube! No de la mia por supuesto, pero si algún dia no quieren dormir busquen “cirugía lumbar”.

De la operación no me acuerdo mucho. Bueno, debido obviamente a la anestesia general. Recuerdo despertarme en una sala de recuperación, con la misma sensación de adormecimiento de la pierna y sin poder mover el pie derecho. Me invadió la angustia y pensé que algo había fallado, pero el doc me explicó que la presión que ejerció el disco sobre la médula duró varios días asi que la recuperación exigiría… paciencia.

Estuve tres días en el hospital. Fui realizando cortas paradas para evitar una trombosis. Usé esas fastidiosas medias anti-trombos. El último día caminé 10 metros en 4 repeticiones, de 50% al 60%... ja ja… (broma que solo entenderán los maratonistas).

Me sentía bien. Sabía que lo de Chicago se había acabado por ese año, pero tenía claro que volvería a correr… no sabía cuando, nadie me hablaba del tema, pero yo sabía en mi interior que volvería a correr. Paciencia…

La siguiente semana estuve en mi casa haciendo el menor esfuerzo posible, comiendo bien y haciendo una caminata al día que alcanzó a ser de 800 metros. Permanecía fajado y perdí peso. Unos tres kilos aproximadamente.

La recuperación
Debo decir que con la operación se fue completamente el dolor que irradiaba las piernas, pero si tuve en los primeros días el dolor propio de la herida y de la columna que ya no tenía su cojín para amortiguar. El más mínimo tropezón o no ver cualquier desnivel en el piso, me generaba un fuerte dolor.

Pasaron las dos semanas y el primer control fue muy positivo. La herida iba cerrando bien, ya se podían retirar los puntos. Era el momento de iniciar la fisioterapia.

Cosas que desde ese momento tengo mucho mas presente en mi vida diaria:• Sentarme bien, con la cola lo mas cercano posible al respaldar.
• Al estar de pie, nunca quedar con una postura completamente “firme”, es decir cuando todo el peso del cuerpo queda soportado en el coxis.
• Se debe buscar colocar una pierna es desnivel e intercambiarlas al estar mucho tiempo de pie.
• Siempre que se necesario llevar alguna carga, llevarla arrastrada (carrito de mercado asi solo sea para llevar tres cosas) o en su defecto cargada en un morral en la espalda a dos tirantas.
• No levanto pesos de más de 15 kilos, desde el suelo… todavía no tengo hijos!

La fisioterapia se convirtió en mi entrenamiento diario. La disciplina que se requiere cuando se prepara una maratón, la puse en práctica todos los días. Tuve la fortuna (nuevamente) de conocer un grupo de profesionales muy competente en la Clínica la Sabana, especialmente la Dra Nury Gonzalez quien con su equipo me sacó el jugo con los mas sencillos ejercicio.

Lo primero fue reconocer que por muy atleta que fuera, no tenía nada de fuerza abdominal. Después de una extracción de disco, el cuerpo queda propenso a compensar cualquier esfuerzo en la zona de otro disco, así que lo primero es garantizar que exista una estructura interna o core, lo bastante fuerte como para evitar que el cuerpo busque esforzar otro disco.

Aprendí a hacer abdominales respirando. Aprendí a estirar mis isquiotibiales. Aprendí a acomodarme para ver televisión o dormir. A no colocarme nunca totalmente de espaldas en la cama y a preferir siempre descansar en posición fetal con una pequeña almohada entre las piernas. Aprendía a levantarme y estirarme cuidadosamente. A salir a caminar y estirar luego cuidadosamente. A terminar el dia y… estirarme cuidadosamente.

Fueron 4 semanas de intenso trabajo, pero yo quería irme ya al gimnasio pues me estaba subiendo de peso y ya casi completaba 6 semanas sin correr! Paciencia…

Lo único que me permitían hacer de ejercicio cardio-vascular era nadar. Asi que empecé a nadar. Nadaba 20, 30 hasta 40 minutos y aunque sentía el ejercicio… nadar es muy aburrido!

Yo quería el aire puro de mi ciudad (je,je), yo quería correr.

www.redsalud.gov.cl/archivos/guiasges/hernianucleo.pdf
En este enlace un “protocolo” o bitácora de objetivos y acciones para la recuperación de la cirugía. La fuente es el Ministerio de Salud de Chile (2007)

Paralelamente a la recuperación de la espalda, estaba el tema de la recuperación de mi pierna. Específicamente de mis dos dedos del pie derecho, que quedaron con el 20% de su fuerza y sensibilidad. El empeine, y la parte externa de la pierna derecha de la rodilla para abajo, también tenían problemas de sensibilidad. La sensación es como que podrías cortarte o quemarte en esas zonas e igual no sientes nada.

Me enseñaron a esforzar los dedos de los pies, para que todo el tiempo estuvieran intentando agarrar algo, como la media del zapato o las sábanas en la cama… estuve unos días en las playas de Cartagena y ayudó mucho la fisioterapia con la arena.

Plan de recuperación post-disectomía

El viernes 25 de septiembre, 48 dias después de la cirugía y después de ser valorado por mi cirujano y por un médico deportivo, volví a un “pseudo” entrenamiento. En realidad la idea era más mental que física: volver a creer en que de verdad podría volver a correr y para eso me estaba preparando.

Ese día hice 15 minutos de elíptica, 10 minutos de pesas en el tren inferior, 20 minutos de core (respiración y abdominales) y 20 minutos mas de elíptica… terminé exhausto pero feliz.
El entrenamiento durante las siguientes 4 semanas (en total 11 semanas después de la operación) no varió mucho en la rutina, pero si en la duración.

Tres veces por semana empezaba con calentamiento en la elíptica, con una frecuencia cardiaca entre 65% y 75%, para mi caso eso significa entre 125 y 148 ppm. Fui pasando de 15 a 20 minutos de calentamiento gradual. Luego pesas, donde me repartía los días entre tren inferior, superior brazos y hombros y superior espalda y pecho. Luego volvía 25 minutos a la elíptica a esforzarme un poco mas hasta el 85% (155 ppm) y después a las abdominales y estiramientos. Le empecé a dedicar mas de 20 minutos a los ejercicios que había aprendido en la fisioterapia más elongación de todos los músculos. Eso fue clave.

El 2 de noviembre, hice 22km… en bicicleta (je,je) y me sentí muy bien. La cicatriz sanaba y la fuerza de mis dedos ya rondaba el 80%, seguía esperando por la sensibilidad de dedo, pie y pierna, pero bueno… íbamos bastante bien o no?

3 meses después de la operación hice cardio en la elíptica por mas de 50 minutos. La gran ventaja de la elíptica es que simula el ejercicio aeróbico sin hacer ningún tipo de compresión en las articulaciones. Por esa misma época, subí la frecuencia semanal a 4 días de trabajo: 3 en gimnasio y una al aire libre. El 16 de noviembre hice 38km en bicicleta alrededor de Bogotá.

Al final de ese tercer mes empecé a trabajar algo de potencia, con 1hora de cardio al 80% repartida en 20 min de ski, 20 min de bicicleta y 20 min de escaladora.

Cuatro meses exactos después de la operación, volví a las calles. El sitio escogido fue el Parque Nacional, específicamente la ruta que del parque lleva a la Av Circunvalar en el sector de La Javeriana de Bogotá. Empecé mi rutina de destinar 2 días a la semana para afrontar un recorrido de 5,2 km, de los cuales la mitad son en subida pura… pero solo caminando rápido. Era consiente que aunque me sintiera bien, el tema de correr no era un capricho pasajero o algo con lo que me iba a contentar haciéndolo solo una vez de nuevo. Yo quería volver a emocionarme con las carreras, en prepararme para varias en el 2010, así que volver sería un tema muy bien pensado y con toda la paciencia del mundo.

Las escaladas caminando en la mañana me devolvieron capacidad pulmonar, me desatrofiaron los músculos de las piernas y las articulaciones del pie que no usaba por haber centrado mi recuperación en máquinas con cero impacto.

Empecé a trabajar semanas de 3 días en escaladas por el parque y 2 días de gimnasio. Asi lo hice hasta el 25 de diciembre.

Cinco meses después de la operación, un 6 de enero, intenté trotar. Lo hice muy suave por la cra 7, haciendo intervalos de 5 minutos de caminata rápida por 3 minutos de trote suave. La espalda no protestó. La clave para saber si vas demasiado rápido o despacio en la recuperación, es estar en constante comunicación con tu cuerpo. Entender que hay días en que sencillamente está cansado y necesita sueño. Aprender que las enfermedades comunes como la gripa, nos atacan mas fácilmente si no tenemos las defensas arriba. Reconocer la importancia de todos los alimentos, incluso azucares y harinas.

En mi caso traté de armar rutinas que me permitieran tener tres días de descanso. Rutinas que sumadas en toda la semana llegaran a las 5 horas pero que no sobrepasaran las 6 horas.
El 4 de febrero, casi 6 meses después de la operación hice el tramo de escalada a la Circunvalar con solo dos estaciones de caminata, el resto trotando a una media de 8,5 km/h. Ya sentía que se acercaba el momento de hacer una tirada completa. Nunca había abandonado el trabajo abdominal, de calentamiento y sobre todo de estiramiento de la fisioterapia. Había modificado un poco mi zancada para darle mayor elongación a mi pierna izquierda, que no ha sido nunca muy flexible. Sentía que asi la movilidad de mi pie no estuviese al 100% yo podía volver a correr.

El sábado 13 de febrero, volví al Simón Bolivar. Volví en compañía de Carlitos Caballero, compañero en otras batallas. Volví a sentir los nervios del que calienta antes de una carrera, solo que esta vez no habían miles de personas, chips o el típico olor a ungüento: ese día eramos la pista y yo. Nadie alrededor sospecharía que llevaba en la espalda una cicatriz por una disectomía. Yo calenté como cualquier keniata que va por su maratón.

Hicimos una primera vuelta, charlando de las cosas de la vida: el trabajo, las mujeres, los sueños… 3,3 km de gozarse el aire del parque. Luego una segunda vuelta de sudar un poco, llegar hasta el 80% de la frecuencia cardiaca.

Yo le había preguntado al Dr Osorio, a la Dra Nury, a otros médicos y a foristas en la web, si creían que yo podía volver a correr… todos me dieron distintas respuestas, pero ninguna convincente como para arriesgarme o no a volver a salir.

Pero antes de empezar esa última vuelta, yo sentí que ya no importaba tanto que decían los médicos, los libros o las páginas web… era yo el que estaba allí acelerando a 11 km/h los últimos 3k mas esperados en los últimos 6 meses. Me cansé de esperar que mi dedo gordo pudiera levantar pesas o que mi pierna se volviera sensible al agua caliente. Yo simplemente estaba ahí, con limitaciones es verdad, pero también con el resto del cuerpo funcionando muy bien. Estaba ahí con la mas grande actitud de acabar con cualquier fantasma en la pista.

Los últimos 300 metros los corrí a 14 km/h (pique de raponero dirían en Bogotá). Llegué a la línea imaginaria marcada como meta y dándole gracias a Dios lloré por unos momentos. Me sentía pleno, inmensamente afortunado y con un deseo enorme de volver… por que no crean que ese día volví… esto solo fue el principio.

Esos 9,93 km en 1:12:02 me dieron la confianza para volver a pensar en grande, para volver a pensar en las carreras, en el entrenamiento, en los retos… era febrero y en el limitado calendario de carreras de Colombia, el primer semestre solo tenía un reto importante, el cual sería el elegido para volver y gritarle al mundo que estoy mejor que antes… asi fue que empecé la preparación para la Media Maratón Andina en Paipa en mayo de 2010.

Pero eso es otra historia…

Update
Fecha: agosto 25 de 2021

Doce años después vuelvo por acá y leo toda esta aventura y me emociono. Han pasado muchas cosas. Todas muy buenas. Volví a correr. Aprendí a correr. La espalda rara vez molesta y cuando lo hace se que es por algo que no estoy haciendo bien. Algún sobre esfuerzo con una maleta, alzar mal un peso muerto. Desde hace doce años rara vez estoy sentado por más de 30 minutos en una silla muy blanda. Nunca me ofrezco para ayudar en una mudanza. Y cuando llegamos a un pub mis amigos saben que me voy a pedir la silla con espaldar. Nimiedades.

He corrido más de 50 carreras desde esa época. 12 o más de ellas medias maratones. Maratón de New York en 2011, de Medellín en 2018, de Berlín en 2019, en Bogotá en plena pandemia haciendo la NYC Virtual en 2020 y en unas semanas si todo sale bien será mi revancha en Chicago, la que quedó pendiente de esta cirugía.

He leído los 175 comentarios del post y me emociona ver la comunidad que armaron! nunca me imaginé ver tanta gente identificada con lo que me había pasado. Espero que puedan seguir recuperándose y que todos vuelvan a correr.

Cree en Strava un grupo para poder seguirlos también:
https://www.strava.com/clubs/973423

allá podemos seguir compartiendo sus tips de recuperación y sus entrenamientos post- Cirugía.

Los espero.

Darío
drodriangel@yahoo.com

p.d. El dedo gordo y el empeine nunca despertaron. Pero mejor así. Me hacen recordar de vez en cuando que alguna vez fui muy débil como para caminar 100 metros.


miércoles, 24 de febrero de 2010

Volver al Simón


El Parque Metropolitano Simón Bolívar está ubicado en la zona centro-occidente de Bogotá y es el pulmón de la contaminada capital de Colombia.
Desde las 5:00am recibe a todos los deportistas que realizan prácticas que van desde la caminata charladita con chisme incluido (deporte oficial de los bogotanos) hasta el canotaje en las frías aguas del lago central.


Para nosotros los amantes del running, es el espacio ideal para aprovechar la pista de tierra batida de 3,3 kilómetros. En todas las pancartas del parque hacen referencia a 3,5 km pero después de medirla varias veces en google earth, ratifico los 3,3.

Varias ventajas tiene correr en el Simón:

• La más importante es que esa tierra batida genera un impacto moderado en los tendones y articulaciones de la pierna, especialmente en la rodilla, lo cual a largo plazo reduce el riesgo de una lesión por desgaste. Es un poco mayor el impacto que correr sobre hierba o en una pista de atletismo, pero sin duda es mucho menor que en asfalto.
• Por ser un espacio abierto, sin el menor asomo de carros, buses y contaminación, es un espacio inigualable para respirar y aguantar los 2.600 metros de altura de Bogotá.

• La pista es reservada para corredores, por lo cual se puede entrenar concentrado sin pensar en esquivar bicicletas y patines.

• Se trata de correr tranquilo sin pensar en semáforos y cruces, aunque aparecen de vez en cuando peatones distraídos que hacen perder el ritmo. Pero es mucho mejor que en ciclovía.

Yo recomiendo los sábados, temprano en la mañana, para llegar al parque con el frio de la madrugada, iniciar trabajo de estiramiento y a enfrentarse a un buen reto. Lo bueno del Simoncho es que reúne muchas personas con objetivos de running muy distintos: los que vienen de lesiones o de largas paras, se le miden a una o dos vueltas. Los que están preparando una media maratón, van subiendo progresivamente de 3 a 5 vueltas y los maratonianos, pueden atreverse a mas.

Lo que si es común para todos es lograr ese registro que los haga llegar con plena satisfacción a sus casas, con ganas de que pase una semana para volver a atacar la pista.

El Simón Bolívar es mi reencuentro con este fiebre por correr que mantenía incubando desde mi operación de hernia discal hace ya más de 6 meses. Aquí preparé mi maratón a Argentina y más de una Media Maratón de Bogotá con familia y amigos. Ahora regreso para volver a creer en que puedo alcanzar cualquier meta después de la recuperación.

Los espero allí, con Carlitos Caballero, los sábados a las 7:00 am para respirar profundo y darle gracias a Dios por las nuevas oportunidades.

Nos vemos en la meta!

martes, 25 de agosto de 2009

Los mejores 10k entre familia y amigos


En la foto de izquierda a derecha, Mimecita, el Diego, mi papá y el Pupo. De fondo, imponente como siempre, mi colegio el Mayor de San Bartolomé.

Ha pasado casi un mes desde el 2 de agosto en que corrimos la Media Maratón de Bogotá, pero el sentimiento no ha cambiado: no hay nada como estar entre familia y amigos.


Decidí participar en la categoría de 10k por una laringo-amigdalitis con algo de gengivitis… mejor dicho tenía inflamada hasta la lengua por culpa de una dura bacteria que me tuvo con fiebre hasta un par de días antes de la carrera.

Quedé muy bajo de defensas y aunque ya me sentía mucho mejor, lo más lógico era no arriesgar e ir por los 10k, una distancia que puede sonar suave pero en realidad es exigente para alguien que lleva 8 días en cama.

Allí estábamos: en la foto de izquierda a derecha, Javi, yo, Diego, mi abuelo, Juliancho mi primo, mi tia Piedad, Ximena, abajo Pupo el novio de ella, mi papá y Diego un amigo de Pupo. Creo que el tomó la foto fue el que no falta: Carlitos Caballero. Tuvimos un visitante de honor: Jose Ricardo quien venía de Valladolid y quien me contactó por este blog! Algún día nos reuniremos cientos de nosotros a correr en algún lugar de Colombia, convocados desde este blog… se los apuesto!

Javi, Carlitos, Piedad y Juliancho, se fueron por los 21k, mientras que el resto fuimos por los 10.

Yo pensaba solo en mi recuperación, en las sensaciones al correr de nuevo, en tomar unas buenas fotos, pero ese día resultó ser inolvidable por que recordé algo que había aprendido hace muchos años, por allá en el 2004 cuando me embarqué en este cuento de romper mis límites día a día con unos tenis puestos: todos tenemos nuestra propia meta y todo aquel que la alcanza debe ser considerado un ganador.
Ese día vi a mi hermano gozarse la carrera a pesar de que todos le decían que le faltaba entrenar y que estaba gordo… vi a mi abuelo de 75 años, atravesar la ciudad casi sin despeinarse, vi a mi papá cuidándonos a todos, consciente de que el principal objetivo de ese día sería tenernos a todos sanos y salvos en la meta para la foto oficial.

Pude ver también a Javi dedicándole la llegada a la hermosa María Juanita Gil Herrera, asi como vi a Carlitos romper su record en 21k (1h49min) de lo cual me sentí especialmente orgulloso por ser su mentor.
Vi a mi tía llegar, mamada, exhausta, pero con la sonrisa de oreja a oreja y pensé: yo ayudé a que ella de verdad creyera que podía hacerlo… que bacano.

Por supuesto vi 45 mil personas corriendo todos hacia la misma meta, se me aguaron los ojos como siempre cuando arrancó la carrera, pero se me aguaron mas cuando vi cruzar la meta a mi hermana.

Ximena, mi hermana, o mimecita como le decimos de cariño, llegó ese día con la expectativa de arrancar la prueba y ver que podía pasar. No se si en broma o en serio dijo después de la carrera que esperaba irse despacito atrás, cosa de que si se ponía dura la carrera, pues cogía un taxi y llegaba a la meta… para mala (o buena?) suerte de ella, yo ese día no corría contra el cronómetro y como cosa del destino, decidí acompañarla desde el inicio hasta la meta.

Arrancamos cautelosos, despacio y con un poco de mala fortuna, pues a los 500m de iniciada la carrera mimecita tuvo que entrar al baño… de esas cosas que sólo se le perdonan a los principiantes! Afortunadamente dimos con un baño de cafetería en la 7ma con 24 mas o menos.
Doblamos a coger la Av El Dorado. El rio de gente era impresionante. De vez en cuando nos llamábamos al cel con mi papá quien estaba un poco mas adelante con mi abuelo. En el Park Way nos encontramos. Nos tomamos fotos. Ximena me asustó un poco cuando me dijo que le dolía un brazo y el cuello. Podía ser muscular o… el corazón. Le bajamos el ritmo y empezó a respirar de una forma mas relajada y eso funcionó. Pasó el susto. Llegamos a Galerías y todo era fiesta: la gente animando, los canticos de los corredores del Ejercito y todo el color de una carrera que ya tiene fama mundial.

Subimos el puente de la 53 con cra 30. Ya se siente el cansancio. Por primera vez en la carrera mimecita admite su cansancio y pide parar. Bajamos el puente caminando y eso nos da para recomponer fuerzas. Han pasado un poco mas de 6 kilómetros en ese momento. La verdad yo también voy algo de cansado. No es por disculparme, pero como hablábamos con mi papá al llegar, cuando uno va a un ritmo mas lento de su ritmo normal, el cuerpo se cansa mas, pues los músculos tienen memoria y se acostumbran a trabajar a un ritmo óptimo.

Tomamos de nuevo impulso. Hace algo de calor. Mi abuelo y mi papá se quedan atrás. El viejo se ve cansado, pero tiene esa mirada de llegar a toda costa. Es una mirada que en las carreras es mas común entre la gente mayor que entre los jóvenes. Cuando salgan a ver una media maratón o una maratón, fíjense en la parte final en la cara de los de 30 años comparada con las de los 50 y 60 y sabrán de lo que estoy hablando.

Km7. Mime me pide que paremos de nuevo. Está cansada realmente. De hecho ya a esa altura de la carrera, estamos superando su record de tiempo y distancia corriendo. Y es que no vamos de paseo, vamos a un muy buen ritmo de 6,5 minutos el kilómetro.
Caminamos un buen tramo. Nos vemos con mi mamá en la esquina del Simón Bolívar. Yo sabía que si ya veía el Simón, sentiría que ya estábamos muy cerca, aunque en la realidad eso no es tan cierto. Aun faltan 2,5 kilómetros, quizá los mas difíciles.

- Vamos a caminar hasta la pancarta de los 2k, por que de ahí en adelante vamos a correr – le dije.

Ella me miró con algo de incredulidad pero me siguió la corriente. Tomamos impulso al llegar a la pancarta y volvimos al ritmo anterior. Había cansancio pero faltaba poco.

Entonces, cuando a penas cogíamos ritmo de nuevo en la curva para tomar la av 68 que nos dejaría a solo una curva de la llegada me dice: - ay nene (frase típica de cariño entre mi hermana y yo)… no doy mas, dale tu –

No entendí. Cómo así que dale tu? Cómo asi que después de hacer los más difícil se queda en el remate final?

No se lo permití. Fui un poco duro, pero la tomé de la mano y le dije que nada de eso, que íbamos a llegar no caminando ni trotando, sino corriendo, mamados pero habiéndolo dejado todo.

Yo creo que me siguió la corriente sin estar muy convencida, pero al fin y al cabo no paró de correr. Le dio y le dio por toda esa desmoralizante Av 68. Pasamos mil puentes peatonales, después de cada cual yo le juraba que seguía la curva que nos mostraría la meta. Podría haberle jurado hasta que nos iban a arrastrar en una moto contar de que no paráramos hasta la meta.

Y aún cuando no hubiese sido menos berraca por parar… no paró.

Le dio con todo hasta la curva y cuando vimos el reloj al fondo con la anhelada meta, siguió creyendo en que lo mejor ante el dolor y el cansancio era darle mas duro, mas duro, mas duro hasta la meta. Y rematamos pasando unas veinte personas, gritando de felicidad por haber llegado.

Fue entonces que entendí lo que les contaba: yo pensé que ese día, estaba perdiendo la oportunidad de hacer un buen tiempo de Media Maratón que me clasificar mejor en una Maratón.
Pensé que era mejor no arriesgar al estar bajo de defensas y por eso iba a regalar un día de entrenamiento duro. Pero lo que no sabía es que los verdaderos retos no se ponen en minutos ni en kilómetros sino es sacarnos de la mente que no podemos hacer algo.

Yo hubiera apostado ese día antes de arrancar, que yo era capaz de correr los 21k así llegara al borde del desmayo, pero no hubiese apostado por que mi hermana llegara con pique de raponero al final de los 10k.

Me tocó ver lo segundo, pude estar ahí viéndola cruzar y creo que ayudé un poco.

Y saben que? Esa medalla que me dieron de 10k, no la cambiaría por ninguna de 42 o 100k, por que me enseñó que cada uno de nosotros tiene una pequeña victoria que alcanzar, no siempre la misma nuestra y que en este deporte tan solitario, a veces también estamos destinados a triunfar en equipo.
Con la mime, mi mamá y Diego en el Simoncho en el punto de encuentro de todos los años.

Bitácora de Maratón
En los últimos días he podido ver como cambian los objetivos de un día para otro.
Les contaré mas en la siguiente entrada de este blog, pero por ahora les adelanto que Chicago se aplaza un año.
Ahora estoy en una Fase -1 ó de Recuperación de una cirugía de Hernia Discal (L4-L5).
Es curioso que hasta hace un mes soñaba con hacer 42k en menos de 4 horas y hoy esté plenamente concentrado en poder caminar 20 pasos en talones o en recuperar al 100% la movilidad de mi pie derecho… las pequeñas victorias de las que hablaba antes.

“El caminante vencerá el camino” Proverbio chino.

domingo, 21 de junio de 2009

Media Maratón de Bogotá: ¿por qué vas a correrla?

En la foto: Mi papá, mi hermano Diego y yo, a lo Nadal, celebrando el triunfo en la Media Maratón de Bogotá 2008.

Hablaba con mi tía Pia, de la incertidumbre que tenemos todos los que alguna vez hemos corrido, en cuanto a lo arriesgado de nuestra meta al enfrentar una competencia.

Hay quienes decididos optan por objetivos retadores aunque temerarios, para demostrarse así mismos los límites a los que pueden llegar.

Hay quienes metódicos pero cautos, optan por lo seguro, por no arriesgar en pro de un gran objetivo global, por un resultado que sustituya la adrenalina del impulso por el placer del logro planeado.

Y hay quienes no se trazan objetivos o planes aburridos, porque solo esperan encontrar en el running una forma de respirar, o de encontrarse con viejos amigos o de hacer amigos o de no hablar con nadie o de despreocuparse de problemas… en fin.

Lo cierto es que la mejor manera de arrancar a preparar la participación en una carrera de largo aliento como la Media de Bogotá, es preguntándose ¿por qué voy a hacer esto? así sea que la respuesta resulte ser demasiado simple… cuando yo me hago esta pregunta, casi siempre la respuesta resulta “por que puedo hacerlo y el día que no pueda hacerlo me sentiré bastante triste”.

Los invito a ponerse objetivos retadores pero planificados y a la vez a no obsesionarse con el tema, para encontrar en el running una forma de respirar mejor, de pensar mas claro y de sobre todo, darle gracias a Dios por poder utilizar el cuerpo que nos dio, sin ninguna otra herramienta y eso es lo mas lindo de este deporte, para recorrer del camino que conduce a la meta que cada uno se ponga…

Una vez claro el objetivo… pues venga! (como dicen los españoles) aquí les boto los consejos prácticos a 6 semanas de la competencia…

1. Planifica la semana. Traza un plan de entrenamiento en gimnasio, en un parque, no importa tanto el donde, sino que encuentres tiempo para estirar los músculos, para hacer abdominales, para hacer flexiones de piernas y para correr.


2. Corre: sin trabajo no hay premio. No todo es planeación y estrategia… hay que hacer recorridos cada vez más largos y exigentes, acostumbrar los músculos al cansancio y al corazón a que se vuelva cada vez más eficiente al bombear sangre.

3. Estabiliza las comidas. Identifica lo que tu cuerpo asimila mejor antes y después de los entrenamientos. Revisa que lo que comas cuando no entrenas, no te suba de peso. Sobre todo aprende a medir la cantidad de comida necesaria el día anterior al entrenamiento mas largo de la semana, para no trabajar demasiado lleno y con indigestión, pero para que queden las reservas suficientes que no nos hagan sentir desaliento en los últimos kilómetros.

4.Calentar y estirar. Calienta los músculos antes de arrancar, suavemente y sin sentir dolor. Estíralos al terminar, sin hacer esfuerzos dolorosos, pero si manteniendo la intensidad durante 30 segundos.

5. Lleva una agenda con tus tiempos, distancias, sensaciones de carrera. Ponte retos cortos cada semana. No necesariamente en tiempos sino por ejemplo: esta semana mi reto es no terminar tan cansado la misma distancia con el mismo tiempo.

6.Descansa. Duerme lo que mas puedas y si un día trasnochas, no es el fin del mundo, pero tendrás que aceptar que al día siguiente no habrá entrenamiento.

Como se habrán dado cuenta, me gusta mucho leer de este tema (websites, blogs, etc) y si tengo que escoger el mejor texto para animarse a correr una distancia exigente (cada uno sabe lo que es exigente para si mismo), me quedo con esta reflexión de Rodrigo Gavela, un exrecordman de maratón en España y actualmente dirige una Escuela de corredores populares en Madrid…

“Empieza despacio. Ve a tu propio ritmo. Adapta el entrenamiento a tus necesidades y a tu entorno. Escucha a tus compañeros, siempre se puede aprender mucho. Se constante y paciente. Descansa si quieres asimilar el entrenamiento. Disfruta corriendo. Deja volar tu imaginación mientras corres.

Se me acumulan las ideas…” (
a la hora de a hablar de consejos para correr una Media maratón, maratón completa o cualquiera que sea el reto de larga distancia que te pongas)… “Mi deseo es conseguir que disfrutéis no sólo la competencia en que te vas a meter, sino también los tres o dos meses de preparación de la misma.

Lo que os puedo asegurar a todos los que todavía sois vírgenes en maratón, es que la sensación que tienes cuando cruzas por primera vez la línea de meta es un momento que no olvidas en tu vida. Si te gusta el deporte, tienes que ser maratoniano al menos una vez en tu vida…”

La cita el 2 de agosto es en Bogotá, pero espero más adelante encontrarlos recorriendo este mismo camino hacia los 42,195 metros más espectaculares de la vida de un deportista…

Bitácora rumbo a los 42k

Para mi los 21k de Bogotá son parte de la tercera etapa de preparación hacia el objetivo real de este año que son los 42k en Chicago el 11 de octubre.

Eso quiere decir que no solamente aspiro a hacer un buen tiempo, sino a terminar relativamente “fresco” para poder decir “mmhhh quisiera hacer otros 21k en este momento”. Ese es el reto!

Además, si termino con un registro inferior a 1h51min en Bogotá, la organización de la carrera en Chicago, me da la opción de arrancar la carrera un poquito mas adelante que todos los corredores aficionados… eso es un buen incentivo para darlo todo en la capital.

Mas información de Chicago Marathon en:
http://www.chicagomarathon.com/CMS400Min/Chicago_Marathon/runner_information/index.aspx?id=4223

Saludos Maratonistas!!
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