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miércoles, 11 de agosto de 2010

Correr después de una cirugía de hernia discal lumbar


"La intención focalizada es la atención que no se aparta de su propósito. Tenerla significa mantener nuesra atención en el resultado que perseguimos, con un propósito tan inflexible que impida completamente que cualquier obstáculo impida o disipe la concentración de nuestra atención".
Deepak Chopra
Si usted está leyendo esta entrada por que se encuentra en la misma situación en la que yo estuve, ahí va mi primer y el más importante de los consejos: paciencia. Podría pensarse que para los que corremos es muy dificil tomarnos las cosas con calma, pero si algo he aprendido del estilo de vida de los maratonistas, es que aun cuando todo el mundo cree que este es un deporte de piernas y músculos, en realidad nuestra mayor virtud es la constancia, la concentración, la disciplina… asi que pedir paciencia no debería ser para echarse a morir!

Lo que pasa es que si bien es cierto todos hemos tenido lesiones inherentes a meternos en este mundo del running (desde las ampollas hasta las tetillas sangrando), pues hablar de una hernia discal no es cualquier cosa.

Según la Sociedad española de Neurocirugía – SENEC-, una hernia discal lumbar “es resultado de la degeneración y pérdida de las propiedades elásticas del disco intervertebral” Para ponerlo más claro, es cuando un disco (los cojines que separan la vértebras de la columna) cede, pierde su elasticidad y ocasionalmente (como en mi caso) se fragmentan.

Además de doler mucho, el problema es que la hernia puede llegar a generar una compresión de la médula espinal, provocando además de síntomas como dolor lumbar ocasional, una irradiación de ese dolor a las piernas y en mi caso, sensación de “adormecimiento” de la pierna derecha, especialmente en el pie y el dedo gordo y el de al lado.

La mayoría de hernias se tratan con terapias de calor y frio y reposo, pero ocasionalmente vuelven los dolores.
Yo tuve una hernia discal durante 6 años (2004)… pero no lo sabía.

Siempre pensé que jugando futbol, había tenido un desagarro lumbar y por eso después de un entrenamiento exigente o cuando corría y al final no sacaba tiempo para los estiramientos; sentía un dolor que me irradiaba por la pierna derecha y me exigía tomarme un diclofenaco.

Hasta que un dia a principios de agosto del 2009, de una manera muy absurda vale decirlo, estando mal sentado, estornudé como Dios manda y… se me acabó de romper mi disco vencido.
Fue entre la L4-L5. Inicialmente el dolor me paralizó y me envió a la casa 3 días, pero como yo ya “sabía” de mi desgarro años atrás, el tema no me tenía mu preocupado. Después de una inyección de Voltarén el dolo fue cediendo, pero había algo que no estaba bien. Mi pierna derecha cada vez perdía más fuerza y me quedé con una sensación eterna, del hormigueo que aparece cuando una extremidad “se está despertando” después de estar en una misma posición por mucho tiempo.

Hablé con mi ortopedista. Se preocupó. Nunca es bueno ver a un médico preocupado, pero fue muy honesto y me dijo lo que podía estar pasando. Me explicó lo de la comprensión del disco a la médula, pero como hasta ese momento solo me había hecho una radiografía, era difícil establecer que tan aplastado estaba el disco.

Me pidió que continuara con el reposo y que dos días más tarde me hiciera una resonancia magnética para terminar el diagnóstico.

No aguanté ni 24 horas. El dolor parecía controlado, pero ver que tu pierna no responde es una sensación que genera un desespero muy grande como para quedarse convaleciente.

Conseguí que me realizaran la resonancia de urgencia, la llevé donde mi médico quien me confirmó le evidente: estaba muy mal y requería que un neurocirujano me viera inmediatamente. El estornudo había sido un martes en la mañana y el jueves a las 6:00 pm buscaba yo por toda la ciudad un neurocirujano nocturno que pudiera ver mi resonancia. Ahora que hago memoria de esto, pienso en que “Dios sabe como hace sus cosas”… era jueves víspera de un festivo nacional (7 de agosto) y la mayoría de especialistas ya habían partido para sus casas, para luego salir de viaje aprovechando el puente.

Pero dio la “casualidad” que uno de los más duros en neurocirugía en Colombia, el Dr Enrique Osorio, no tenía pensado salir de puente. Di con él a través de varias referencias telefónicas y me dijo: -traiga pues su resonancia a ver que es la vaina-.

Alli llegó Mary y le contamos todo lo que había pasado. Desde el mentiroso desgarro de hacía 6 años, hasta la llegada cojeando a su consultorio, pasando obviamente por el estornudo.

Miró la resonancia. Realizó un par de llamadas. Me mandó a quitarme la ropa y mientras yo hacía esto a unos metros de su escritorio, le decía algo a Mary. Llegó al vestier donde yo estaba, me realizó una pequeña prueba de reflejos y cuando me pidió caminar en puntas de talones… no pude hacerlo. Ni un paso, ni medio paso.

Antes de que me derrumbara emocionalmente, el doc actúo rápido: nos avisó, no nos preguntó ni consultó, nos avisó que ya había separado la sala de cirugía de la Clínica Reina Sofía al norte de Bogotá. A las 7:00 am debíamos presentarnos con el anestesiólogo. A las 10:00 am me operaría. Me dijo: -usted si es muy de buenas, que no salí de puente no? Si nos demoramos mas tiempo de pronto no puede volver a mover su piececito-

En medio del desconcierto, pensé que si… que era muy de buenas. Di con el que era, me generó confianza y ahora todo lo dejaba en las manos de él y las de Dios por supuesto.
Al salir le pregunte a la Mary: -que te decía mientras yo me cambiaba?
-ese man debe tener un dolor ni el hp…- me respondió.

En realidad ya no dolía tanto la espalda o la pierna. Me dolía el alma. Llevaba 7 meses preparando la Maratón de Chicago en octubre. Mas de 600 km de entrenamiento, inscripción lista desde febrero, pasajes comprados, hotel reservado… todo se venía abajo.

Hasta ese día mi único propósito era correr 42k en menos de 4 horas… pero ahora el reto era caminar en talones y empecé a mentalizarme que era un propósito igual de importante.

La cirugía


Vuelvo y cito a la SENEC: “La intervención quirúrgica de la hernia discal lumbar se conoce genéricamente como “discectomía” y requiere una serie de estudios preoperatorios (Rx de tórax, ECG, estudios analíticos sanguíneos). Se realiza bajo anestesia general. Consiste en la extracción del disco degenerado (o sus fragmentos) y liberación de las estructuras nerviosas comprimidas. Se aborda por vía posterior mediante una incisión cutánea de pocos centímetros en la zona lumbar”.

Les tengo el video en youtube! No de la mia por supuesto, pero si algún dia no quieren dormir busquen “cirugía lumbar”.

De la operación no me acuerdo mucho. Bueno, debido obviamente a la anestesia general. Recuerdo despertarme en una sala de recuperación, con la misma sensación de adormecimiento de la pierna y sin poder mover el pie derecho. Me invadió la angustia y pensé que algo había fallado, pero el doc me explicó que la presión que ejerció el disco sobre la médula duró varios días asi que la recuperación exigiría… paciencia.

Estuve tres días en el hospital. Fui realizando cortas paradas para evitar una trombosis. Usé esas fastidiosas medias anti-trombos. El último día caminé 10 metros en 4 repeticiones, de 50% al 60%... ja ja… (broma que solo entenderán los maratonistas).

Me sentía bien. Sabía que lo de Chicago se había acabado por ese año, pero tenía claro que volvería a correr… no sabía cuando, nadie me hablaba del tema, pero yo sabía en mi interior que volvería a correr. Paciencia…

La siguiente semana estuve en mi casa haciendo el menor esfuerzo posible, comiendo bien y haciendo una caminata al día que alcanzó a ser de 800 metros. Permanecía fajado y perdí peso. Unos tres kilos aproximadamente.

La recuperación
Debo decir que con la operación se fue completamente el dolor que irradiaba las piernas, pero si tuve en los primeros días el dolor propio de la herida y de la columna que ya no tenía su cojín para amortiguar. El más mínimo tropezón o no ver cualquier desnivel en el piso, me generaba un fuerte dolor.

Pasaron las dos semanas y el primer control fue muy positivo. La herida iba cerrando bien, ya se podían retirar los puntos. Era el momento de iniciar la fisioterapia.

Cosas que desde ese momento tengo mucho mas presente en mi vida diaria:• Sentarme bien, con la cola lo mas cercano posible al respaldar.
• Al estar de pie, nunca quedar con una postura completamente “firme”, es decir cuando todo el peso del cuerpo queda soportado en el coxis.
• Se debe buscar colocar una pierna es desnivel e intercambiarlas al estar mucho tiempo de pie.
• Siempre que se necesario llevar alguna carga, llevarla arrastrada (carrito de mercado asi solo sea para llevar tres cosas) o en su defecto cargada en un morral en la espalda a dos tirantas.
• No levanto pesos de más de 15 kilos, desde el suelo… todavía no tengo hijos!

La fisioterapia se convirtió en mi entrenamiento diario. La disciplina que se requiere cuando se prepara una maratón, la puse en práctica todos los días. Tuve la fortuna (nuevamente) de conocer un grupo de profesionales muy competente en la Clínica la Sabana, especialmente la Dra Nury Gonzalez quien con su equipo me sacó el jugo con los mas sencillos ejercicio.

Lo primero fue reconocer que por muy atleta que fuera, no tenía nada de fuerza abdominal. Después de una extracción de disco, el cuerpo queda propenso a compensar cualquier esfuerzo en la zona de otro disco, así que lo primero es garantizar que exista una estructura interna o core, lo bastante fuerte como para evitar que el cuerpo busque esforzar otro disco.

Aprendí a hacer abdominales respirando. Aprendí a estirar mis isquiotibiales. Aprendí a acomodarme para ver televisión o dormir. A no colocarme nunca totalmente de espaldas en la cama y a preferir siempre descansar en posición fetal con una pequeña almohada entre las piernas. Aprendía a levantarme y estirarme cuidadosamente. A salir a caminar y estirar luego cuidadosamente. A terminar el dia y… estirarme cuidadosamente.

Fueron 4 semanas de intenso trabajo, pero yo quería irme ya al gimnasio pues me estaba subiendo de peso y ya casi completaba 6 semanas sin correr! Paciencia…

Lo único que me permitían hacer de ejercicio cardio-vascular era nadar. Asi que empecé a nadar. Nadaba 20, 30 hasta 40 minutos y aunque sentía el ejercicio… nadar es muy aburrido!

Yo quería el aire puro de mi ciudad (je,je), yo quería correr.

www.redsalud.gov.cl/archivos/guiasges/hernianucleo.pdf
En este enlace un “protocolo” o bitácora de objetivos y acciones para la recuperación de la cirugía. La fuente es el Ministerio de Salud de Chile (2007)

Paralelamente a la recuperación de la espalda, estaba el tema de la recuperación de mi pierna. Específicamente de mis dos dedos del pie derecho, que quedaron con el 20% de su fuerza y sensibilidad. El empeine, y la parte externa de la pierna derecha de la rodilla para abajo, también tenían problemas de sensibilidad. La sensación es como que podrías cortarte o quemarte en esas zonas e igual no sientes nada.

Me enseñaron a esforzar los dedos de los pies, para que todo el tiempo estuvieran intentando agarrar algo, como la media del zapato o las sábanas en la cama… estuve unos días en las playas de Cartagena y ayudó mucho la fisioterapia con la arena.

Plan de recuperación post-disectomía

El viernes 25 de septiembre, 48 dias después de la cirugía y después de ser valorado por mi cirujano y por un médico deportivo, volví a un “pseudo” entrenamiento. En realidad la idea era más mental que física: volver a creer en que de verdad podría volver a correr y para eso me estaba preparando.

Ese día hice 15 minutos de elíptica, 10 minutos de pesas en el tren inferior, 20 minutos de core (respiración y abdominales) y 20 minutos mas de elíptica… terminé exhausto pero feliz.
El entrenamiento durante las siguientes 4 semanas (en total 11 semanas después de la operación) no varió mucho en la rutina, pero si en la duración.

Tres veces por semana empezaba con calentamiento en la elíptica, con una frecuencia cardiaca entre 65% y 75%, para mi caso eso significa entre 125 y 148 ppm. Fui pasando de 15 a 20 minutos de calentamiento gradual. Luego pesas, donde me repartía los días entre tren inferior, superior brazos y hombros y superior espalda y pecho. Luego volvía 25 minutos a la elíptica a esforzarme un poco mas hasta el 85% (155 ppm) y después a las abdominales y estiramientos. Le empecé a dedicar mas de 20 minutos a los ejercicios que había aprendido en la fisioterapia más elongación de todos los músculos. Eso fue clave.

El 2 de noviembre, hice 22km… en bicicleta (je,je) y me sentí muy bien. La cicatriz sanaba y la fuerza de mis dedos ya rondaba el 80%, seguía esperando por la sensibilidad de dedo, pie y pierna, pero bueno… íbamos bastante bien o no?

3 meses después de la operación hice cardio en la elíptica por mas de 50 minutos. La gran ventaja de la elíptica es que simula el ejercicio aeróbico sin hacer ningún tipo de compresión en las articulaciones. Por esa misma época, subí la frecuencia semanal a 4 días de trabajo: 3 en gimnasio y una al aire libre. El 16 de noviembre hice 38km en bicicleta alrededor de Bogotá.

Al final de ese tercer mes empecé a trabajar algo de potencia, con 1hora de cardio al 80% repartida en 20 min de ski, 20 min de bicicleta y 20 min de escaladora.

Cuatro meses exactos después de la operación, volví a las calles. El sitio escogido fue el Parque Nacional, específicamente la ruta que del parque lleva a la Av Circunvalar en el sector de La Javeriana de Bogotá. Empecé mi rutina de destinar 2 días a la semana para afrontar un recorrido de 5,2 km, de los cuales la mitad son en subida pura… pero solo caminando rápido. Era consiente que aunque me sintiera bien, el tema de correr no era un capricho pasajero o algo con lo que me iba a contentar haciéndolo solo una vez de nuevo. Yo quería volver a emocionarme con las carreras, en prepararme para varias en el 2010, así que volver sería un tema muy bien pensado y con toda la paciencia del mundo.

Las escaladas caminando en la mañana me devolvieron capacidad pulmonar, me desatrofiaron los músculos de las piernas y las articulaciones del pie que no usaba por haber centrado mi recuperación en máquinas con cero impacto.

Empecé a trabajar semanas de 3 días en escaladas por el parque y 2 días de gimnasio. Asi lo hice hasta el 25 de diciembre.

Cinco meses después de la operación, un 6 de enero, intenté trotar. Lo hice muy suave por la cra 7, haciendo intervalos de 5 minutos de caminata rápida por 3 minutos de trote suave. La espalda no protestó. La clave para saber si vas demasiado rápido o despacio en la recuperación, es estar en constante comunicación con tu cuerpo. Entender que hay días en que sencillamente está cansado y necesita sueño. Aprender que las enfermedades comunes como la gripa, nos atacan mas fácilmente si no tenemos las defensas arriba. Reconocer la importancia de todos los alimentos, incluso azucares y harinas.

En mi caso traté de armar rutinas que me permitieran tener tres días de descanso. Rutinas que sumadas en toda la semana llegaran a las 5 horas pero que no sobrepasaran las 6 horas.
El 4 de febrero, casi 6 meses después de la operación hice el tramo de escalada a la Circunvalar con solo dos estaciones de caminata, el resto trotando a una media de 8,5 km/h. Ya sentía que se acercaba el momento de hacer una tirada completa. Nunca había abandonado el trabajo abdominal, de calentamiento y sobre todo de estiramiento de la fisioterapia. Había modificado un poco mi zancada para darle mayor elongación a mi pierna izquierda, que no ha sido nunca muy flexible. Sentía que asi la movilidad de mi pie no estuviese al 100% yo podía volver a correr.

El sábado 13 de febrero, volví al Simón Bolivar. Volví en compañía de Carlitos Caballero, compañero en otras batallas. Volví a sentir los nervios del que calienta antes de una carrera, solo que esta vez no habían miles de personas, chips o el típico olor a ungüento: ese día eramos la pista y yo. Nadie alrededor sospecharía que llevaba en la espalda una cicatriz por una disectomía. Yo calenté como cualquier keniata que va por su maratón.

Hicimos una primera vuelta, charlando de las cosas de la vida: el trabajo, las mujeres, los sueños… 3,3 km de gozarse el aire del parque. Luego una segunda vuelta de sudar un poco, llegar hasta el 80% de la frecuencia cardiaca.

Yo le había preguntado al Dr Osorio, a la Dra Nury, a otros médicos y a foristas en la web, si creían que yo podía volver a correr… todos me dieron distintas respuestas, pero ninguna convincente como para arriesgarme o no a volver a salir.

Pero antes de empezar esa última vuelta, yo sentí que ya no importaba tanto que decían los médicos, los libros o las páginas web… era yo el que estaba allí acelerando a 11 km/h los últimos 3k mas esperados en los últimos 6 meses. Me cansé de esperar que mi dedo gordo pudiera levantar pesas o que mi pierna se volviera sensible al agua caliente. Yo simplemente estaba ahí, con limitaciones es verdad, pero también con el resto del cuerpo funcionando muy bien. Estaba ahí con la mas grande actitud de acabar con cualquier fantasma en la pista.

Los últimos 300 metros los corrí a 14 km/h (pique de raponero dirían en Bogotá). Llegué a la línea imaginaria marcada como meta y dándole gracias a Dios lloré por unos momentos. Me sentía pleno, inmensamente afortunado y con un deseo enorme de volver… por que no crean que ese día volví… esto solo fue el principio.

Esos 9,93 km en 1:12:02 me dieron la confianza para volver a pensar en grande, para volver a pensar en las carreras, en el entrenamiento, en los retos… era febrero y en el limitado calendario de carreras de Colombia, el primer semestre solo tenía un reto importante, el cual sería el elegido para volver y gritarle al mundo que estoy mejor que antes… asi fue que empecé la preparación para la Media Maratón Andina en Paipa en mayo de 2010.

Pero eso es otra historia…

Update
Fecha: agosto 25 de 2021

Doce años después vuelvo por acá y leo toda esta aventura y me emociono. Han pasado muchas cosas. Todas muy buenas. Volví a correr. Aprendí a correr. La espalda rara vez molesta y cuando lo hace se que es por algo que no estoy haciendo bien. Algún sobre esfuerzo con una maleta, alzar mal un peso muerto. Desde hace doce años rara vez estoy sentado por más de 30 minutos en una silla muy blanda. Nunca me ofrezco para ayudar en una mudanza. Y cuando llegamos a un pub mis amigos saben que me voy a pedir la silla con espaldar. Nimiedades.

He corrido más de 50 carreras desde esa época. 12 o más de ellas medias maratones. Maratón de New York en 2011, de Medellín en 2018, de Berlín en 2019, en Bogotá en plena pandemia haciendo la NYC Virtual en 2020 y en unas semanas si todo sale bien será mi revancha en Chicago, la que quedó pendiente de esta cirugía.

He leído los 175 comentarios del post y me emociona ver la comunidad que armaron! nunca me imaginé ver tanta gente identificada con lo que me había pasado. Espero que puedan seguir recuperándose y que todos vuelvan a correr.

Cree en Strava un grupo para poder seguirlos también:
https://www.strava.com/clubs/973423

allá podemos seguir compartiendo sus tips de recuperación y sus entrenamientos post- Cirugía.

Los espero.

Darío
drodriangel@yahoo.com

p.d. El dedo gordo y el empeine nunca despertaron. Pero mejor así. Me hacen recordar de vez en cuando que alguna vez fui muy débil como para caminar 100 metros.


martes, 25 de agosto de 2009

Los mejores 10k entre familia y amigos


En la foto de izquierda a derecha, Mimecita, el Diego, mi papá y el Pupo. De fondo, imponente como siempre, mi colegio el Mayor de San Bartolomé.

Ha pasado casi un mes desde el 2 de agosto en que corrimos la Media Maratón de Bogotá, pero el sentimiento no ha cambiado: no hay nada como estar entre familia y amigos.


Decidí participar en la categoría de 10k por una laringo-amigdalitis con algo de gengivitis… mejor dicho tenía inflamada hasta la lengua por culpa de una dura bacteria que me tuvo con fiebre hasta un par de días antes de la carrera.

Quedé muy bajo de defensas y aunque ya me sentía mucho mejor, lo más lógico era no arriesgar e ir por los 10k, una distancia que puede sonar suave pero en realidad es exigente para alguien que lleva 8 días en cama.

Allí estábamos: en la foto de izquierda a derecha, Javi, yo, Diego, mi abuelo, Juliancho mi primo, mi tia Piedad, Ximena, abajo Pupo el novio de ella, mi papá y Diego un amigo de Pupo. Creo que el tomó la foto fue el que no falta: Carlitos Caballero. Tuvimos un visitante de honor: Jose Ricardo quien venía de Valladolid y quien me contactó por este blog! Algún día nos reuniremos cientos de nosotros a correr en algún lugar de Colombia, convocados desde este blog… se los apuesto!

Javi, Carlitos, Piedad y Juliancho, se fueron por los 21k, mientras que el resto fuimos por los 10.

Yo pensaba solo en mi recuperación, en las sensaciones al correr de nuevo, en tomar unas buenas fotos, pero ese día resultó ser inolvidable por que recordé algo que había aprendido hace muchos años, por allá en el 2004 cuando me embarqué en este cuento de romper mis límites día a día con unos tenis puestos: todos tenemos nuestra propia meta y todo aquel que la alcanza debe ser considerado un ganador.
Ese día vi a mi hermano gozarse la carrera a pesar de que todos le decían que le faltaba entrenar y que estaba gordo… vi a mi abuelo de 75 años, atravesar la ciudad casi sin despeinarse, vi a mi papá cuidándonos a todos, consciente de que el principal objetivo de ese día sería tenernos a todos sanos y salvos en la meta para la foto oficial.

Pude ver también a Javi dedicándole la llegada a la hermosa María Juanita Gil Herrera, asi como vi a Carlitos romper su record en 21k (1h49min) de lo cual me sentí especialmente orgulloso por ser su mentor.
Vi a mi tía llegar, mamada, exhausta, pero con la sonrisa de oreja a oreja y pensé: yo ayudé a que ella de verdad creyera que podía hacerlo… que bacano.

Por supuesto vi 45 mil personas corriendo todos hacia la misma meta, se me aguaron los ojos como siempre cuando arrancó la carrera, pero se me aguaron mas cuando vi cruzar la meta a mi hermana.

Ximena, mi hermana, o mimecita como le decimos de cariño, llegó ese día con la expectativa de arrancar la prueba y ver que podía pasar. No se si en broma o en serio dijo después de la carrera que esperaba irse despacito atrás, cosa de que si se ponía dura la carrera, pues cogía un taxi y llegaba a la meta… para mala (o buena?) suerte de ella, yo ese día no corría contra el cronómetro y como cosa del destino, decidí acompañarla desde el inicio hasta la meta.

Arrancamos cautelosos, despacio y con un poco de mala fortuna, pues a los 500m de iniciada la carrera mimecita tuvo que entrar al baño… de esas cosas que sólo se le perdonan a los principiantes! Afortunadamente dimos con un baño de cafetería en la 7ma con 24 mas o menos.
Doblamos a coger la Av El Dorado. El rio de gente era impresionante. De vez en cuando nos llamábamos al cel con mi papá quien estaba un poco mas adelante con mi abuelo. En el Park Way nos encontramos. Nos tomamos fotos. Ximena me asustó un poco cuando me dijo que le dolía un brazo y el cuello. Podía ser muscular o… el corazón. Le bajamos el ritmo y empezó a respirar de una forma mas relajada y eso funcionó. Pasó el susto. Llegamos a Galerías y todo era fiesta: la gente animando, los canticos de los corredores del Ejercito y todo el color de una carrera que ya tiene fama mundial.

Subimos el puente de la 53 con cra 30. Ya se siente el cansancio. Por primera vez en la carrera mimecita admite su cansancio y pide parar. Bajamos el puente caminando y eso nos da para recomponer fuerzas. Han pasado un poco mas de 6 kilómetros en ese momento. La verdad yo también voy algo de cansado. No es por disculparme, pero como hablábamos con mi papá al llegar, cuando uno va a un ritmo mas lento de su ritmo normal, el cuerpo se cansa mas, pues los músculos tienen memoria y se acostumbran a trabajar a un ritmo óptimo.

Tomamos de nuevo impulso. Hace algo de calor. Mi abuelo y mi papá se quedan atrás. El viejo se ve cansado, pero tiene esa mirada de llegar a toda costa. Es una mirada que en las carreras es mas común entre la gente mayor que entre los jóvenes. Cuando salgan a ver una media maratón o una maratón, fíjense en la parte final en la cara de los de 30 años comparada con las de los 50 y 60 y sabrán de lo que estoy hablando.

Km7. Mime me pide que paremos de nuevo. Está cansada realmente. De hecho ya a esa altura de la carrera, estamos superando su record de tiempo y distancia corriendo. Y es que no vamos de paseo, vamos a un muy buen ritmo de 6,5 minutos el kilómetro.
Caminamos un buen tramo. Nos vemos con mi mamá en la esquina del Simón Bolívar. Yo sabía que si ya veía el Simón, sentiría que ya estábamos muy cerca, aunque en la realidad eso no es tan cierto. Aun faltan 2,5 kilómetros, quizá los mas difíciles.

- Vamos a caminar hasta la pancarta de los 2k, por que de ahí en adelante vamos a correr – le dije.

Ella me miró con algo de incredulidad pero me siguió la corriente. Tomamos impulso al llegar a la pancarta y volvimos al ritmo anterior. Había cansancio pero faltaba poco.

Entonces, cuando a penas cogíamos ritmo de nuevo en la curva para tomar la av 68 que nos dejaría a solo una curva de la llegada me dice: - ay nene (frase típica de cariño entre mi hermana y yo)… no doy mas, dale tu –

No entendí. Cómo así que dale tu? Cómo asi que después de hacer los más difícil se queda en el remate final?

No se lo permití. Fui un poco duro, pero la tomé de la mano y le dije que nada de eso, que íbamos a llegar no caminando ni trotando, sino corriendo, mamados pero habiéndolo dejado todo.

Yo creo que me siguió la corriente sin estar muy convencida, pero al fin y al cabo no paró de correr. Le dio y le dio por toda esa desmoralizante Av 68. Pasamos mil puentes peatonales, después de cada cual yo le juraba que seguía la curva que nos mostraría la meta. Podría haberle jurado hasta que nos iban a arrastrar en una moto contar de que no paráramos hasta la meta.

Y aún cuando no hubiese sido menos berraca por parar… no paró.

Le dio con todo hasta la curva y cuando vimos el reloj al fondo con la anhelada meta, siguió creyendo en que lo mejor ante el dolor y el cansancio era darle mas duro, mas duro, mas duro hasta la meta. Y rematamos pasando unas veinte personas, gritando de felicidad por haber llegado.

Fue entonces que entendí lo que les contaba: yo pensé que ese día, estaba perdiendo la oportunidad de hacer un buen tiempo de Media Maratón que me clasificar mejor en una Maratón.
Pensé que era mejor no arriesgar al estar bajo de defensas y por eso iba a regalar un día de entrenamiento duro. Pero lo que no sabía es que los verdaderos retos no se ponen en minutos ni en kilómetros sino es sacarnos de la mente que no podemos hacer algo.

Yo hubiera apostado ese día antes de arrancar, que yo era capaz de correr los 21k así llegara al borde del desmayo, pero no hubiese apostado por que mi hermana llegara con pique de raponero al final de los 10k.

Me tocó ver lo segundo, pude estar ahí viéndola cruzar y creo que ayudé un poco.

Y saben que? Esa medalla que me dieron de 10k, no la cambiaría por ninguna de 42 o 100k, por que me enseñó que cada uno de nosotros tiene una pequeña victoria que alcanzar, no siempre la misma nuestra y que en este deporte tan solitario, a veces también estamos destinados a triunfar en equipo.
Con la mime, mi mamá y Diego en el Simoncho en el punto de encuentro de todos los años.

Bitácora de Maratón
En los últimos días he podido ver como cambian los objetivos de un día para otro.
Les contaré mas en la siguiente entrada de este blog, pero por ahora les adelanto que Chicago se aplaza un año.
Ahora estoy en una Fase -1 ó de Recuperación de una cirugía de Hernia Discal (L4-L5).
Es curioso que hasta hace un mes soñaba con hacer 42k en menos de 4 horas y hoy esté plenamente concentrado en poder caminar 20 pasos en talones o en recuperar al 100% la movilidad de mi pie derecho… las pequeñas victorias de las que hablaba antes.

“El caminante vencerá el camino” Proverbio chino.

martes, 26 de mayo de 2009

Paipa: el paisaje, la gente, el ánimo… solo faltaron 5k

Foto MInutos antes de la partida de la 1ra Maratón Andina en Paipa (17-05-09).

Se que nuestro amigo Mario, organizador de la Maratón Andina de Paipa, debe estar cansado de tanto palo por el “pequeño” error de los pelaos que ayudaban a demarcar el camino por donde íbamos los corredores a cumplir la distancia oficial y que inexplicablemente nos mandaron por otro lado, con lo cual dejamos de hacer mas o menos 5km de la competencia.

Se que no hubo mala fe y haciendo la reflexión una semana después creo que Mario y la gente de CorrerBien, lo ha manejado a la altura y hasta se pusieron en la tarea de reconocerle a todos por distancia recorrida sus tiempos y sus premios correspondientes.

Se que no debería importar tanto el tema, pero es que mi querido Mario, entiéndenos, por que tú llevas en esto muchos años y bien lo sabes: en las carreras hay tanta adrenalina en juego, que a todos nos queda la espinita.

Comienzo por lo que no salió bien, para gastarle las líneas principales de este relato a lo que me fascinó de la Maratón y Media Maratón de Paipa.

Ah definitivamente este es un evento para hacer turismo… no solo nosotros los que vivimos cerca… también para traernos todos los gringos que podamos!!! Que tal los paisajes entrando a Boyacá? O la gente linda en cada pueblo? Y que decir del marco del lago Sochagota para una carrera tan “verde”?

Ya entrando en la carrera como tal, la Maratón de Paipa propuso cosas muy interesantes para seguir repitiendo, como por ejemplo:

  • La personalización de los números de competencia.
  • La Cena de Pastas con los videos de fondo, nada más alentador
  • La campaña de donación de tenis para los atletas de Boyacá.
  • El buso de manga larga como dotación de carrera, es el reemplazo perfecto de la camiseta clásica que muchas veces se queda en el fondo del armario.
  • Las carreras en distancias más cortas para que los no corredores y los niños se hicieran partícipes de la fiesta.
  • La animación de Mario en la salida con el clásico conteo regresivo para arrancar.
  • El buen suministro de agua durante toda la prueba.


En la foto a la izquierda, Carlitos Caballero comiendo arepa boyacense en Ventaquemada, Boyacá.

Bogotá-Ventaquemada-Puente de Boyacá-Paipa

Con ese itinerario recorrimos los 250k que separan a la capital de Paipa, en el occidente del departamento de Boyacá.

Arrancamos al mediodía del sábado 16 de mayo y después de las paradas fotográficas y alimenticias documentadas (ver fotos), llegamos sobre las 4pm al hotel Estelar, sede oficial de los eventos previos a la carrera del domingo.

Alli recogimos nuestros números, el chip de carrera, el buso con las marcas de los patrocinadores y hasta nos dieron pasaporte “papero”, por aquello que Boyacá es tierra de cultivo de papa por excelencia. Allí aprovechó Carlitos para coquetearle a la niña que organizaba las rifas de noches en el hotel Estelar. No deja una este man…


En la foto a la derecha, familia de Carlitos y el Javi, en el Puente de Boyacá... turismo maratoniano

En fin, de ahi nos fuimos a descansar a las cabañas de El Portón por la vía principal del pueblo. Un hotel sencillo, pero acogedor al que me refiero cariñosamente como el de los “gnomos” por que en el altillo donde nos quedamos no cabía sino Laurita (8 años) de pie.

Esa noche fuimos mas tarde con Carlitos a comer pasta, o mejor dicho raspao de pasta por que llegamos tarde, al Hotel Estelar. Allá vimos el video de Mario Mesa en Boston, de donde acababa de regresar de hacer un sub3h en su quinto intento de maratón en esa ciudad!!! Un berraco.




Nota: Después de más de tres años de compañía fiel, mis tenis maratonianos (Bogotá, 2006,2007; Medellín 2007 y Buenos Aires 2007) se despidieron de mi, con el mas alto de los honores: ser donado para ser usados por atletas de pocos recursos de Boyacá. No lo niego: me dio mucho guayabo.



Después fue descansar en las cabañas. Bueno yo poco. La víspera de las carreras se me dificulta dormir y esta vez tuve hasta pesadillas. Por eso dicen los que saben de carreras que la semana previa a una competencia y en especial el sábado anterior, se debe buscar dormir el máximo de horas, pues la noche previa a carrera es normal que la ansiedad y la llenura, no te dejen dormir temprano. Algunos hasta recomiendan tomarse un par de cervezas para relajarse. Este es el consejo mejor aprendido por Javier…

5:00 am. Levantada. Desayuno suave: gatorade, barra de cereal, un jugo de Alpina y un banano.

Un duchazo rápido y a alistarse.

Recomendaciones varias: no dejar para lo último las tareas de motricidad fina como por ejemplo ponerle los ganchitos al número o ponerse el chip.
A la izquierda: Pasta Party o Cena de Pastas en el Hotel Sochagota... lástima que nos toco el final de la salsa bolognesa... estaba buenísima!

Algo que siempre me gusta hacer horas antes de carrera es tomarme un tinto mientras salgo a sentir la temperatura del día. Ese domingo no había tinto, pero mientras Carlitos se alistaba, me dediqué a caminar un poco, a respirar y hasta tomar fotos del paisaje.

Hacía frio pero no el suficiente como para bajarme el ánimo.
Foto de la derecha: ritual de calentamiento en el parqueadero de las Cabañas El Portón.


Nos fuimos para la Villa Olímpica. Allá nos encontramos con Javi que se había quedado en Duitama, a 15 min de Paipa.

Calentamos un rato mientras veíamos como la pista atlética se llenaba con casi 900 corredores, unos mas preparados que otros pero al fin y al cabo guerreros por ser capaces de presentarse a la línea de salida.

Allí nos encontramos con Alexa!! Que rico verla después de tantos meses!
7:30 ya aparecen los nervios: nos piden paciencia mientras se infla el arco de New Balance. Estamos citados a la salida los corredores de maratón y media maratón. Yo voy por esos 21k, mientras Carlitos, Javi y Alexa van por los 10k.
7:45 am y con algo de retraso pero mucho entusiasmo partió la carrera.

Esta es una carrera singular: el hecho de ser fuera de Bogotá, sugiere que el que la corra tiene que gastar transporte y alojamiento fuera de la ciudad, mejor dicho hay que poner platica y eso se nota en la línea de salida: las gorras, gafas y camisetas de marca se ven por todo lado… je je… es la carrera mas “pupi” como la describiría el viejo Carlitos.

A la derecha, foto de la salida de 10k. Nótese el pique "gamín" de Carlitos.

Arrancamos con ¾ de vuelta a la pista atlética de la villa deportiva de la ciudad. Salimos luego por la vía a Pantano de Vargas y durante un par de kilómetros cada uno se concentra en su ritmo de carrera.

Yo ya había corrido aquí, así que sabía que el inicio en recta y completamente plano, era muy distinto a la carrera que nos esperaba. Asi que no me apuro. Agarro mi ritmo de 5:50 por km y dejo que me pase mucha gente.

A la altura de la variante para ir hacia el Estelar, bordeando el Sochagota, veo como los “lindos niños” que ayudan a la organización nos indican que debemos seguir de largo. “Que mal quedó hecho el mapa…” pienso para mis adentros. Pero bueno… igual esa ruta ya la conocí el año pasado, así que recorrer otra no estaría nada mal.

Empezamos un tramo de arena y piedra fina, unos tres kilómetros donde empieza a lloviznar. Para ese entonces la carrera está ya muy fraccionada. Yo corro a unos 6min por km con un hombre de unos 55 años, con mirada fija en el camino y con una zancada corta muy parecida a la mia. Las carreras me han enseñado que si encuentras a alguien con tu misma pisada y mejor aun comenzando la carrera, no hay que dudarlo dos veces, hay que hacer un solo equipo para ganar concentración, ánimo y para compartir la soledad interior de una carrera de largo aliento.

Minuto 40 de carrera. No tengo claro donde estoy. La tierra y piedra se va mezclando con el asfalto y empiezo a ver avisos de carretera que me dan una idea de la distancia “Via Toca, Boyacá”…

Minuto 48 de carrera después de varios toboganes empiezan a pasar por mi lado, pero en dirección contraria de carrera, los líderes de la competencia. Yo acelero mi paso un poco, lo suficiente para dejar a mi cincuentenario amigo y busco el retorno.

Llego a el retorno sobre los 50 minutos y no me cuadran las cuentas. Será que nos saltamos un pedazo de la carrera? Pienso para mis adentros…

Bajo con desconfianza pues la carretera tiene bastante arena y piedras. Además estoy convencido que a pesar de haber poca señalización, en cualquier momento veré una pancarta de 10k. Mi amigo me vuelve a alcanzar. Va fresco como una lechuga. Me dice mamando gallo: “ve, hasta que lo alcancé!”. Yo le contesto… “es que lo estaba esperando… casi no llega!”… je je je… obviamente no me creyó.

Una marca en el asfalto de 15k me hace reafirmar mi teoría: a alguien se le olvidaron por lo menos 5km de recorrido… eso me desconcentra, me pone dudar entre si apretar o ahorrar fuerzas. Decido apretar.

Cambio de un ritmo de 5:45 x km con el que ya había dejado a mi amigo, a uno de 5:20 o 5:15, no se muy bien.

Empiezo a recorrer sitios conocidos de la carrera el año pasado, como una hacienda gigante que bordeamos y que va a dar a la Hacienda La Esperanza.

De ahí a Paipa no hay mas de 3 o 4 km, asi que doy por hecho que la carrera se acaba en máximo 20 minutos.

“Si no voy a correr media maratón hoy… pues será entonces el sprint mas duro que haya hecho este año” pienso para mi solito.

Agarro ritmo de 4:50 x km. Primero a la par de dos corredores con un paso muy parejo, aunque con zancada un poco larga para mi gusto. Me voy calladito detrás de ellos, cortando el viento al pie de su sombra.

Pasamos la variante a Pantano de Vargas y luego una serie de toboganes que llevan hasta las piscinas públicas. De ahí bordeamos el aeroparque y la recta de 2km para entrar a Paipa. Le doy con todo.

Paso mucha gente en la recta y veo devolverse a los que van por la maratón completa. Los veo y pienso “Asi estaré yo en octubre o noviembre cuando vaya a Chicago o NYC”. Acelero aún más, para no dejar nada en la calle. Entro a la Villa Olímpica y paso la meta en 1h26min… record de media maratón!!! Je je je… pues no… obviamente nos faltaron mas de 5km de recorrido…. Ah! Pero si hubiese seguido a ese ritmo si sacaba mi 1h49… bueno… los “hubiese” no valen dicen por ahí.

Me encuentro en la fila para recibir la medalla con Javi que terminó alrededor de la hora los 10k, con Alexa que bajo la hora y con Carlitos que en su primera carrera después de mucho tiempo (completa por que acuérdense de lo que pasó en Girardot), bajó de los 50 minutos… felicitaciones a todos!!



En la Foto de izquierda a derecha: Carlos Caballero, Javier Gil, Darío Rodríguez y Alexandra Jara

La medalla, las fotos y el saludo a mi amigo que ya viéndolo bien, creo que le quité por lo menos diez años.

Llegamos tarde a la repartición de gatorade y el banano que nos quedó era de la tanda de los más verdes, pero bueno, esas son bobaditas que los amigos de la organización irán corrigiendo con los años.

Por que Paipa tiene que seguir en el calendario: esa tierra tan hermosa tiene con que llevar muy lejos su maratón no solo a los niños pupis de Bogotá, sino también a todos los extranjeros que se morirían de ganas por correr respirando el aire mas limpio de los Andes y con el pintoresco marco de un campesino de ruana y bigote, ordeñando una vaca, mientras recorremos los 42 kilómetros mas lindos de Boyacá.

Un abrazo maratonistas… se viene Bogotá… listos para hacer equipo?


Foto de despedida: Los guerreros de los 10k. Carlitos y Javi en el Pantano de Vargas.

domingo, 8 de marzo de 2009

Girardot: 15k de calor y mucha agua

Girardot fue nuestra primera parada en busca de mejorar la forma para los 42 k.

En mi caso particular, febrero y marzo son de bajar de peso y desintoxicarse, es lo que llamo una Primera Fase, previa al inicio de la preparación como tal.

Pero no por estar en Primera Fase se debe dejar de competir. Las carreras a diferencia de los entrenamientos, hacen subir la adrenalina, nos ponen nerviosos por que el reto ya no solo es individual y secreto, sino que se vuelve público. Esa adrenalina y esos nervios, son importantes sentirlos mas o menos seguido para replantear retos tanto en la parte física como en mental. Y por eso nos fuimos a Girardot, Cundinamarca.

Preparar una carrera de 15k en Girardot, tiene un componente especial: hace mucho calor y humedad. Sumémosle que 4:00 pm para iniciar una carrera en una ciudad donde la temperatura promedio es de 30 grados C, no ayuda mucho tampoco. Es asi que en los días previos se vuelve muy importante estar bien hidratado y con el estómago muy "vacío" para ayudar al organismo a concentrarse en la circulación de la sangre y en mantener bien fresca la máquina.

Llegar vacío para mi significa, no comer carnes rojas dos o tres días antes, muy poca grasa animal y nada de trago. Al contrario subir un poco la ración normal de azúcares, en los jugos por ejemplo y recurrir a la incondicional pasta el día anterior.

Una vez con esto en mente, arrancamos para el particular pueblo un día antes de la carrera con inmejorable equipo: la Mary, mi incondicional compañera de carreras y de la vida misma, el Javi, mi hermano de la vida y ahora del running y Estelita, una berraca para medirsele a estos retos. Por allá llegó también Carlitos Caballero (foto del al lado), un guerrero de Monserrate que está retomando el tema del running.

La mañana previa a la carrera desayunamos liviano, mucha fruta, cereal y pan. Agua y Gatorade hasta las 2:00pm hora en la que nos alistamos para ir a "calentar" a la salida de la carrera. "Calentar" es un decir porque fácilmente la temperatura llegaba a los 32 grados y sin haber siquiera estirado, ya sudábamos viendo lo que se nos venía encima.

La primera que nos dio un indicio de como estaba la cosa fue Estelita, quien inició competencia antes, pues la prueba para mujeres iniciaba a las 3:30pm con una distancia de 10k. El recorrido consistía en 2 giros para ellas y 3 para nosotros, cada uno de 5k, alrededor del pueblo. Ella al final del primer giro nos "animaba": el primer km era una pared rompe-piernas, el calor estaba muy berraco y ella prefería no arriesgar. Fuerza Estelita: la próxima es la revancha.

Con esa moral arrancamos Javi, Carlos y yo, pasadas las 4:30pm.

Km 0 (foto). Todo es entusiasmo. La carrera es con otros 200 inconcientes que salen a correr a las 4:30 pm a 30 grados, pero la diferencia con nosotros es que por lo menos 100 de ellos se ve que hacen esto mas seguido, mas profesionales... o por lo menos ási parecía, cuando en los primeros 500 metros nos dejaban a Javi y a mi de últimos. Carlitos en cambio parece uno mas de ellos y se pierde adelante entre el fuerte paso de los atletas de verdad.

Yo llevaba otra táctica en mente. Por que en las competencias la mitad de la carrera se la juega uno antes de empezar, en la mente. No conozco el recorrido. No entreno con este calor, ni a esta altura. Ni si quiera corro a las 4 de la tarde en Bogotá. Es por eso que los primeros kilómetros son de estudio. De gozar viendo a la gente alentando, a los niños regalando bolsas de agua, a los viejos desde las sillas mecedoras dando ánimo y a gente muy linda que salió hasta con mangueras para ayudarle con el calor a sus atletas.

Eso no implica ir de paseo. Despues de pasar el km 1 con esa loma que parecía tan terrible, me fijo como paso de carrera 6min el km. Asi llego hasta el km3, donde me doy cuenta que el tiempo me rinde mas de lo planeado, dadas la fuerte bajada después del Hospital. Regulo entonces y me pongo a ritmo de 5:45 el km y asi cumplo la primera vuelta. Paso el km 5 como por 27:50 y aunque hace calor me siento bien.

Cojo de nuevo impulso para la subida y llego al km 6, alcanzando algunos corredores. Ahi es cuando me doy cuenta que la carrera no tiene muchos "aficionados" como yo, pues atrás de mi solo hay 5 o máximo 10 personas. Acelero el paso y me pongo a ritmo de 5:35 el km. Es algo así como 11,5 km/h. El calor baja bastante pero eso no lo sabe la "linda gente" que sigue apuntando con sus mangueras cada vez que paso. El peso de la camiseta se vuelve insoportable. Km8 y ya las piernas sienten el trabajo. Al fondo veo la camiseta roja de Carlitos y me motiva alcanzarlo. Paso de largo. Pienso para mi mismo, que bueno fue no arrancar tan rápido. Nos vemos en la próxima Carlitos!! Como por ese mismo momento de carrera llegan los atletas de verdad a la meta. A mi me faltan mas de 6km y estos salvajes ya se van para la casa.

Mantengo mi ritmo alrededor de los 5:40, paso por segunda vez la meta, mezclado entre los profesionales que ya completan su tercera vuelta. La gente les hace corrillo del triunfo y de paso yo me cuelo en la celebración. De nuevo cojo impulso y salgo despues de 54 minutos para la tercera y última. En la meta veo a Javi que se ha retirado por el calor tan berraco. Me quedo solo sin mi compadre, pero bueno, en otra carrera pasaremos la meta juntos. Nos vemos en la siguiente mi hermano!

Ultima vez que subo la loma, ahora si recojo frutos del esfuerzo. Por lo menos paso a cinco corredores diezmados y yo todavía tengo un último aliento. Aprieto el paso a 5:30, paso algunos muy jovenes, también paso algunos viejos, paso a soldados poco entrenados en esto y también alcanzo a pasar algunos duros que se fueron fundiendo. Llego al km 13, y al ir tan rápido (para lo que llevo de entrenamiento este año) las piernas empiezan a protestar. No las oigo. Tengo una gran motivación: soy prácticamente el último en competencia! las personas que voy pasando, unos metros después de desploman a lado y lado de la carretera y me dejan como el único inconciente que no quiere abandonar la carrera. Lo sé porque en la medida que paso un cruce de carros, la policía detrás mío abre de nuevo la vía que lleva cerrada mas de 1 hora, ante el disgusto de los conductores, por darle gusto a los corredores.

De nuevo ajusto el paso. Km 14 y esto ya es nuestro. La gente no para de echarme agua. ¿será que piensan que mojado corro mas rápido? En fin, igual sé que lo hacen de puros queridos. Que kilómetro final tan largo! ya quiero llegar! me duelen las piernas, tengo hambre! quiero tomarme cuatro gatorades, quiero darme una ducha de agua fria, comerme un róbalo y dormir dos días enteros... pero nada que llego a la meta.

Recta final. Terminan de abrir todas las vías. Llego entre un tumulto de gente que se paró en la meta yo no sé a que exactamente. Paso la línea, miro mi reloj: 1 hora 22 minutos. Con un grito al clielo le doy gracias a Dios por haberme dado fuerzas y ahora si, paro lentamente.

El calor es infernal. Afortunadamente alli está Javi para darme líquido rápidamente. Me demoro unos 20 minutos en retomar la frecuencia cardiaca normal, pero mis piernas se demorarán mas de 3 días en quedar a punto para volver al entrenamiento.

¿Que si es una locura hacer esto? Yo la verdad no concibo como vivir la vida si hacerlo. Claro que es difícil, claro que no es tan chévere llegar de último, pero... ¿acaso no tengo dos piernas, mente y corazón para intentarlo? El otro día vi Rocky V. Un clásico no? La película no es para los Oscares pero si tenía un buen mensaje: "Lo importante en la vida, no es que tan duro pegues, sino, cuantos golpes puedes soportar sin bajar los brazos" Por eso volveré... no a Girardot, por que hace mucho calor, je, je, je... pero volveré a la competencia... para saber cuanto puedo soportar sin parar...

Pero por ahora... el reto es durante marzo terminar la Primera Fase rumbo a la maratón: bajar de peso y coger forma.

Saludos Maratonistas!

Más información de la Carrera Atlética de Girardot en: